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6 Reflexiones acerca de La Sombra

Hombres y mujeres, aunque con diferencias en prevalencias, pueden ser víctimas o agresores con independencia, además, de su orientación sexual“, dice un interesante artículo de Ismael Loinaz, licenciado y doctor en Psicología, que acabo de leer en el Infocop Online. El artículo se llama: Mujeres agresoras: ¿podemos evaluarlas y tratarlas de forma adecuada?

 

La magia de las sincronicidades ya hace tiempo que forma parte de mi vida y, claramente, de los encuentros del Programa Liderazgo Femenino, de coaching corporal para mujeres que dirijo.

Precisamente, desde el cierre del 2º módulo de la 10ª edición en Barcelona hace un par de semanas, estoy con mucha conciencia de la agresividad de las mujeres, que puede convertirse en violencia cuando la actuamos desde la sombra en lugar de desde la luz, es decir, cuando la ponemos en movimiento desde el dramático rol de la Perseguidora o Victimaria, aún cuando nos mostremos en el exterior como Víctimas de la situación.

Justo ayer en una sesión de Danza Primal, concretamente danzando el arquetipo del Artista Interior (5º chakra), al poner en movimiento algún personaje muy distinto a “quien soy yo”, emergió en mí una fuerza masculina brutalmente agresiva en sus posturas, demostraciones grandilocuentes del poder de los testículos y el falo, con una evidente falta de respeto, de higiene, de auto-cuidado y cuidado por el otro, que reconozco que gocé mucho encarnándola… fue una danza muy liberadora!!

 

Hoy, leyendo este artículo que os comento, me hace reflexionar.

En Primer lugar, reconozco que no es nuevo para mí ver y vivir esta fuerza. Lo he hecho en otras ocasiones y en todo su esplendor. Antiguamente de forma muy inconsciente y culpando al mundo y a las circunstancias por “forzarme” a hacerlo. Y mucho más recientemente, a parte de ayer, encarné esta fuerza hace cosa de un mes muy vívidamente en una respiración holotrópica.

Como Segunda reflexión: reconozco que, sin lugar a dudas, este personaje también vive en mí, también vive en nosotras (cada vez más a menudo siento que yo no soy solo yo, sino que somos “nosotras”, también)… aunque lo haya o hayamos guardado en la sombra durante muchísimos años y siglos de existencia.

Tercero: reconozco que el trabajar con la sombra en mí (de muy diversas maneras) ha sido y está siendo el regalo más bonito que me he podido hacer a mí misma. Desde aquí agradezco a todas las personas que han sido mis maestras (sabiéndolo y sin saberlo) y últimamente a Elisabeth Joseph-Serra, que actualmente está siendo mi acompañante con la parte más dura y resistente que vive en mí. 😉

Cuarto: reconozco que hoy puedo decir que abrazo mi sombra, la amo y la disfruto cuando la dejo ir, y que ahora estoy en el tránsito de convertirla en mi Luz.

Quinto: reconozco que ya debe estar un poco iluminada, porque este fin de semana pasado en el último Taller “Artesanía de las Emociones” que facilité con Elena Iborra, me dijeron que lo que más les gustaba de mí era mi “descaro”… ¡¡con lo que me costaba ser “irreverentemente gentil” en el 2005 cuando me formé como coach!!!

Sexto: hoy también puedo reconocer que la presencia de mi Sombra la puedo ver tanto en lo que rechazo (uf!!! Ahora me doy cuenta que ayer por la noche a la salida de la danza me aboné con esto – con la queja, la crítica, etc.), como en aquello que es irresistiblemente atractivo para mí… en lo que admiro embelesadamente… allí están mis “capacidades emergentes que aún no he asumido y de las que todavía no me he re-apropiado”, en palabras de Ken Wilber.

En este sentido… en los últimos momentos de la Danza de ayer, conscientes de que toda creación es un acto de muerte y renacimiento, la visión que me vino de mi “nuevo ser” fue la de una Mujer Primordial (ayer me salió nombrarla “Eva” en el Paraíso, sin pecado original). Una mujer libre de condicionamientos, de culpa, vergüenza y de cualquier “deber ser”. Una mujer naturalmente desnuda en comunión con el entorno, presente en sí misma y en armónico y firme movimiento. Y ahora veo que esta es mi otra sombra. Mi Sombra Dorada. Mi “posibilidad extraordinaria de crecimiento”.

En esto estoy. En dar Luz a mi Sombras.

Gracias Marian Rios por la facilitación de la danza de ayer… que ha permitido que hoy crease fácilmente este escrito.

 

Carme Tena

 

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