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Mi Diario del Sentido. Día 000 – Me muestro y me escondo

Diario del Sentido

Este es un nuevo desafío para salir de mi zona de confort. Y estoy sintiendo todas mis resistencias a llevarlo a cabo.

¿Quién dice que lo tengo que hacer? ¿Y para qué lo voy a hacer? ¿Qué parte de mi se opone a que lo haga, cuando llevo más de tres meses gestando esta nueva práctica?

Todas estas, y más, son preguntas que me rondan, me inspiran y a la vez me atormentan en este momento. Este es mi actual caos.

Dejadme que os ponga en antecedentes…

El 6 de mayo de este año, acabé una práctica diaria en la que, durante 365 días agradecí tres cosas que habían ocurrido a lo largo del día, tres cosas que había vivido, tres cosas de las que me había dado cuenta, y que habían aportado algún valor, bienestar o mayor nivel de consciencia a mi o a otros, o sencillamente me habían permitido vivir lo que había vivido, tanto si fue algo agradable como si fue doloroso o desagradable…

Ahora, con perspectiva, veo que di las gracias a aspectos muy concretos y terrenales como a mis pies, mis ojos, mis oídos, mi estómago y a mi cuerpo en general, y también a aspectos más espirituales como a mi intuición, a la magia y a las sincronicidades de la vida o a la profunda conexión invisible con lugares y personas.

También di gracias a personas con nombres y apellidos, personas de mi pasado, y muchas de mi presente. Personas que conozco de cerca y personas que casualmente se cruzaron conmigo un día, en un instante y que, por algún motivo, dejaron huella en mi.

También agradecí mucho a los astros, a la luna, al sol, a las estrellas… y a muchos otros elementos de la naturaleza desde la tierra, la arena, las piedras, árboles, flores y montañas, hasta el cielo, las nubes, el viento y el agua en forma de lluvia, de mar, de río… con todos los seres vivos que habitan en ellos y que tanto admiro y que me gusta observar y capturar a través de la fotografía…

Agradecí todas mis danzas, sesiones de coaching y de terapia, mis sesiones con mujeres, mis encuentros con las emociones (propias y de los demás), las infinitas conversaciones que mantuve conmigo y con otras personas durante estos 365 días, tan variadas, ricas y llenas de aprendizajes.

Tuve palabras de agradecimiento para mis talentos, cualidades y dones, y también para mis sombras y “defectos”. Y lo mismo hice con los de los demás.

Agradecí mucho a la familia, a la propia y a la de origen, que tan importante ha sido durante este último año. Muchas gracias de nuevo!!

Agradecí a las amigas y amigos, a los compañeros y compañeras de profesión, a las personas que me han apoyado y ayudado en este tiempo en cualquiera de las necesidades que he tenido, tanto domesticas como del alma.

Los medios de transporte, la tecnología y todos los artilugios materiales que me permitieron hacer lo que tenía sentido para mi, tuvieron también su momento de agradecimiento…. sin aviones, trenes, coches, autobuses, tranvías, etc. no hubiese llegado a tiempo en muchas ocasiones,… y sin teléfono móvil, ordenador, skype, internet, wifi, wasap, etc. no hubiese podido mantener algunas conversaciones, contactos y acceder a la información que necesitaba en cada momento.

Que decir de mis gafas!! Gracias!!

Y la comida, los alimentos, los sabores, las bebidas, las texturas, los restaurantes, las distintas cocinas y las compañías fueron motivo de gratitud continuada, bien por el placer que me aportaron, bien por el recuerdo de que no debía volver a probarlo.

Agradecí lo que hice y lo que no hice. Lo que hice por mi misma y los regalos que recibí. Los días de mucha actividad y los días de descanso… mis idas y venidas, mi parte social-relacional y mi parte intima-solitaria… Agradecí escuchar mi cuerpo y mi energía en cada momento y sobre todo, agradecí el respetarlo.

Enfín! Dar triples gracias cada día durante 365 días, da para mucho!!! Hay tanto que agradecer!!! Este ha sido sólo un rápido y breve recordatorio.

 

Sigo…

Entonces… hoy, 20 de agosto de 2016, recordando los días 185 y 186 de mi Diario de la Gratitud, domingo 8 y lunes 9 de noviembre de 2015, en los que agradecí:

1. Las maravillas de la naturaleza terrestre.
2. Las maravillas de la naturaleza humana… siempre sorprendente en cualquiera de sus manifestaciones.
3. Las maravillas de la naturaleza femenina, de tanta belleza, sensualidad, profundidad, misterio y fuerza armoniosa en movimiento, a menudo tan escondida.

Abro un nuevo espacio, una nueva práctica diaria de recurrencia, donde integrar estas tres maravillas y más… donde la Belleza de todas las Naturalezas se vea reflejada… las naturalezas vivas, terrestres, humanas, urbanas, arquetípicas,… donde fotos, coaching, movimiento y emociones se unan en un Diario del Sentido… en un espacio de integración.

¿Cómo lo haré?

 

 

Para acabar de leer clica en este link.

Esta entrada ha sido publicada originalmente en mi nuevo Blog: https://carmetenafotos.wordpress.com

 

2 Comments

  1. Elena Iborra Martínez

    Recién llegando también a tu nuevo blog!
    Fantástica iniciativa, bella, precisa y sentidamente profunda.
    Felicidades y gracias por la inspiración!
    Me encanta la inclusión de tu también Naturaleza fotográfica.

    1. Carme Tena Pi

      Muchas gracias Elena!! Tu mirada de mi desafío y tu apoyo me invita a seguir…

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